MI INSPIRACIÓN
Desde pequeña, me ha fascinado el joyero de mi abuela. Siempre le pedía que lo abriera y me mostrara, una por una, las piezas que guardaba dentro.
Pero lo que más me fascinaba no era simplemente lo bonitas que eran. Era escucharla contarme la historia detrás de cada una: los momentos que había vivido usándolas, los recuerdos que guardaban y lo que hacía que cada pieza fuera tan especial para ella.
Ahora que algunas de esas piezas me han sido heredadas, entiendo que las joyas pueden contener mucho más que belleza: pueden contener toda una vida de recuerdos.
Y ahí es donde comienza CARMINA. De mi deseo de crear mi propio joyero, lleno de piezas que me acompañen a lo largo de la vida, guarden mis recuerdos y, tal vez algún día, puedan ser transmitidas a alguien a quien amo.
Porque quiero que nuestras joyas también tengan una historia que contar.